
En Suiza hay escaparates donde se exponen restos de troncos abatidos por rayos, o por haber extinguido de forma natural sus años de existencia, junto a estos pedazos de madera, encontramos información sobre la especie y variedad de árbol, la altura, diámetro de la copa, localidad y el número de círculos de su tronco, sin embargo, es posible determinar la edad de un árbol basándose en otras cosas, como su altura, la magnitud de su copa, la longitud de sus ramas…
Existen métodos para saber la edad de los árboles menos empíricos, más elaborados, que se basan en el análisis de la madera y de ciertas sustancias contenidas en ella, sustancias que cambian con el tiempo según leyes físicas y químicas concretas.
Lo que sí podemos saber de forma más fácil es cuál es la edad máxima que corresponde a cada especie, y así soñar con su longevidad, parecida a la de nuestros patriarcas bíblicos, pero más constatable.
He aquí un cuadro con los límites de vida de las planas más difundidas en nuestras regiones:
Carpe 150 años

Fresno 250 años
Haya 300 años
Olmo 350 años
Hiedra 450
Álamo 500
Pino silvestre 570
Alerce 600
Naranjo 630
Cembro 650
Olivo 700
Tilo 1000
Abeto 1200
Encina 1500
Castaño 2000
Tejo 3000
Ciprés 3000
Ciprés de Virginia 4000
Adansonia 5000
Drácena 6000
Así, si nos encontramos un viejo olmo, a la pregunta ¿qué edad te parece que puede tener?, podemos contestar: “no más de 350 años”.
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